Thursday, April 30, 2009

La cuerda

Me levanté por la mañana y la encontré. El extremo de una cuerda atada a la pata de mi cama. La sostuve unos segundos en mis manos. Parecía vieja y áspera, como el cabo de un barco empapado de salitre. La seguí con la mirada y vi que el otro extremo no parecía llegar a ningún lado, tan solo salía de mi dormitorio hacia el salón. Allí descubrí que continuaba hasta la puerta de la calle. Bajé las escaleras dejando que la cuerda se deslizase por la palma de mi mano. No estaba asustado. Por alguna razón su contacto me hacía sentir seguro, como asido a un flotador en medio de la marea. Lo que me daba miedo era soltarla.

Friday, January 23, 2009

Berlín

Pues resulta que una mujer se me acerca en un bar y me da dos besos y me dice coño Marcos qué haces aquí no te veía desde Berlín como estás te veo muy bien y yo por supuesto no me llamo Marcos y por supuesto no he estado nunca en Berlín